domingo, 12 de mayo de 2013

CARMEN Y JESUS, UNA BODA PARA RECORDAR

Hablando de bodas, retomo mi primer post de S.O.S TENGO UNA BODA para hablaros de una muy especial que tuvo lugar hace un par de semanas. Se trata de una día único por varios motivos, el primero poque era la primera amiga que se casaba, segundo porque los novios no podían estar más enamorados y tercero porque fue una boda de ensueño y pusieron muchísimo amor en la organización de la misma, a lo que he de decir que no le faltó ni un detalle.

Carmen y Jesús se dieron el sí quiero en la parroquia de Santa Ana, ante el Simpecado del Rocío de Triana, aquel que les unió como novios y ahora para toda la vida. El banquete se celebró en una maravillosa hacienda de Sevilla, los Parrales, y ambos se encargaron de que tuviera muchas sorpresas, entre ellas la maquilladora y el peluquero que retocaban a las invitadas tras la comida.

Pero sin duda, lo mejor de todo fueron los propios novios, espectaculares por la felicidad y la elegancia que les caracteriza.  Jesús guapísimo como siempre con un chaqué gris marengo, pero Carmen, con su sencillo pero impecable vestido de Carmen Maza, fue la que eclipsó a todos los invitados. Aquí os dejo algunas fotitos de los impresionantes recién casados...¿Rebosan amor verdad?


Ya tenemos una boda perfecta, unos novios guapísimos y ¿qué pasa con los invitados? Pues como no podía ser menos la elegancia y buen gusto primaba entre todos ellos, sino comprobarlo vosotros mismos.



Una de las más espectaculares, sin duda alguna, fue la hermana de la novia, Sonia. La cual se puso en manos del diseñador Roberto Diz, al igual que su madre, para este día tan especial. Y qué forma de deslumbrar con el acertadísimo sombrero de Philip Treacy. Un total look monocolor, que durante la ceremonia acompañó con unos guantes de color mostaza. El resultado...un estilazo ¿No creéis?



También entre las amigas de la novia se encontraba una diseñadora de joyas y complementos, que con sus diseños se está abriendo un prometedor camino, hablamos de María Lama de Góngora y su firma Lamágora. Muchas de las invitadas se dejaron cautivar por sus llamativos tocados.



Y por último, una servidora. No creáis que la elección fue cosa de un día... mucho tuve que pensármelo para que tuviera este resultado. Quería ir sencilla pero a la vez original, así que aposté por un canotier que adorné yo misma y una falda nude con camisa blanca y escote en la espalda, que se confeccionó por las dos artistas de mi casa, mi abuela y su aprendiz, mi propia madre, ¡Qué manos tienen!



Gracias Carmen y Jesús por ser como sois, por regalarnos una boda tan especial y sobre todo por formar parte de nuestras vidas. Os espero una vida llena de felicidad, muchísimas felicidades.