lunes, 28 de abril de 2008

Pasarelas a Disposición de los Medios de Comunicación



El mundo de la moda es consciente de la ayuda que le pueden
proporcionar los medios y recurre a todo tipo de estrategias para hacerse querer por éstos.Un diseñador sabe que, el que su nombre salga en la prensa puede suponerle millones de ventas o,
al menos, un reconocimiento en el cerrado mundo de la moda. Esta es la razón de que, en ocasiones,
se cree una moda no para la sociedad sino para la publicidad; no para ser vendida,
sino para ser fotografiada y difundida. Aquí está la raíz de muchos de los diseños sean escandalosos en sus pasarelas. Podríamos decir que
“las buenas noticias son malas noticias” para los medios de comunicación, la elegancia y el buen gusto
no son “noticia”, lo extravagante y lo escandaloso, sí.
Es curioso observar a algunos fotógrafos en una pasarela como observan con desinterés un desfile de moda y como este interés se despierta cuando aparece un traje transparente, entonces es cuando empieza una gran ráfaga de flases incesantes.
Al día siguiente, la foto de la pasarela será esta última, los comentaristas hablarán del susodicho vestido y la colección del modisto quedará reducida a un desnudo más o menos estético. Naturalmente, frente a estos fotógrafos, hay otros profesionales que saben valorar lo que es un buen diseño y lo distinguen del simple reclamo.
En este proceso no se trata de qué diseñador viste mejor a sus modelos sino quién se atreve a más. El empobrecimiento de la moda en estos casos es claro. Por eso es estimulante encontrar, junto con estos diseñadores, otros que no ocultan su desagrado hacia esta forma de entender la moda, como André Courrèges, uno de los míticos de la moda francesa. “Hoy los desfiles no tienen nada que ver con el estilismo y mucho con el teatro. A menudo son espectáculos degradantes para la mujer -sentencia Courrèges-. El trabajo de un modista consiste en vestir, no en desnudar”
En este sentido, se manifiesta también la diseñadora Miuccia Prada:
“Me temo que el mundo de la moda sigue considerando a la mujer como un objeto. Yo siempre intento evitar tratar así ala mujer. Porque no soporto esa idea de que las mujeres sólo quieren estar guapas de una forma terriblemente banal que las hace más y más infelices. Y creo que hay mujeres que a veces compran Prada porque sienten que hay algo más correcto, más respetuoso”.



En relación con la excesiva erotización de la moda, Prada afirma que, “en los desfiles, la sexualidad banal se convierte casi en una obsesión y mi trabajo es decir que no. Demostrar que el cerebro puede ser extremadamente sexy. Por otra parte, desde un punto de vista creativo, esa sexualidad banal recurrente tampoco tiene ningún interés”.
Lo cual nos hace ver que la moda cada vez más está a disposición de la publicidad y de lo que los medios de comunicación están dispuestos a mostrar.

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Isabel García González